Como cada Martes, ore por ti. Recorde, de nuevo, tu cara cuando te contaba chismes y cuando te abrazaba sin ningun motivo.
Pidieron que dijeromos en voz alta el nombre de quien habia estado en nuestra mente durante la oracion. Con cada parte de tu nombre una lagrima bajaba por mi rostro. Cada una caliente contra mi piel... Bajaban con arrepentimiento y con dolor. Eso fue con tu nombre.
Luego dije algo que que no estoy segura de porque dije en ese momento. Y alli perdi la cuenta. Perdi perdon una y otra vez como una niña esperando que el viento te mostrara lo mucho que te extraño al llevarte fantasmas de mis sollozos. Me haces falta y yo estoy segura de que te la hago a ti... Ven de nuevo y fastidiame hasta que me pique y me digas que me parezco al musculoso. Hasta eso extraño.
Fueron 4 lagrimas de sangre las que conte. No fueron las primeras que te doy, ni seran las ultimas. La esperanza es lo ultimo que se pierde.

