Ella estaba confundida, por un momento temio perderlo todo sin saber exactamente porque. Se encontraba en ese cuarto que tanto la aturdia. Desnuda. Queriendo estar sola, pero con miedo de no estar acompañada.
Levanto la cabeza solo lo suficiente como para ver unos pies dirigirse a lo que ella sabia era el baño.
Su cuerpo se estremecio a pesar de que la termperatura debia estar alrededor de los treinta y tres grados centigrados. Ese frio, siempre ese maldito frio en su piel. Veronica se doblo, acostada de nuevo, tratando de protegerse de una brisa inexistente.
Temblaba y cerraba los ojos con fuerza solo para tratar de escaparse de esa escena de la que realmente no queria huir muy lejos. Pequeñas lagrimas rodaron por su nariz, y calleron en el sucio colchon produciendo un circulo oscuro que apenas saltaba a la vista entre el sudor.
La puerta cercana a la ventana se abrio, esa misma a donde se habian dirigido los pies. Ella no hizo movimiento alguno pero escucho atentamente a los pasos que se oian cada vez mas cerca. Se detuvieron y le dieron tiempo solo para dar un respiro. Alguien beso su espalda, haciendo que toda su piel se erizara de nuevo. Sabia que era él.
Se volteo, vio que tenia los ojos cerrados y lo beso suavemente, casi con verguenza. Él respondio, y acaricio su cara, sin darse cuenta de que sus mejillas estaban humedas. Él encontro la mano de ella, solo estaba alli tendida, y de nuevo fallo en notar sus lagrimas, esta vez en el colchon.
Ella deseaba que viera que lloraba, que la consolara sin importar que le pasaba y que ayudara a devolver el blanco a sus ojos. Pero una vez mas, tapo sus sentimientos y se dijo que era mejor olvidarlos. Era una suerte que Veronica no tenia conciencia.


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