THOUSANDS OF FREE BLOGGER TEMPLATES

viernes, 25 de junio de 2010

★ Recogiendo basura de vestidos ★

Porque quiero escribir y lo que hago es resoplar.
Porque grito cuando lo que quiero es cantar.
Porque hoy mis emociones me dominan a mi.
Porque tu estas feliz mientras yo estoy... Aquí.
Porque quiero golpearte, porque te amo, porque sobre todas esas idioteces, yo te extraño.
No soy un suspiro, soy un gruñido. Soy una diferente versión de mi. Soy letras, soy aire. Soy guerra, destrucción y muerte! Si la muerte no nos unirá entonces que tampoco nos separe. Soy fuego destructor! Un incendio forestal! Un carbón que consume edificios y quiere extenderse. Quiero joder todo y ver las ruinas a mis pies! Nadie vivirá luego de que yo pase por aquí, nada quedara! Ni tu, ni yo misma! NADA!
Y entonces me sentare a discutir conmigo misma, a convencerme de que nada de eso fue un error. A decirme que era necesario sobrevivir y eliminar el resto. Quitar todo para evitar que nada me hiciera daño, para evitar sentir, para evitar amar, para evitar morir, para evitar vivir.

martes, 15 de junio de 2010

★ Ironico ★

Pensé dos veces antes de dar el mas pequeño paso en esa dirección. Dos veces al prender la vela, dos veces antes de escribir… Y unas tres veces mas antes de entrar a ese lugar.

Entre por fin y me senté detrás de ese edificio abarrotado de personas. Muchos entraron, muchos salieron pero no te vi. Allí donde estaba temí ser reconocida, pero mas temía el tener que tomar una decisión.

Ir a tu ventanilla o irme a mi casa?

Pasaron un par de horas largas y lentas al mismo tiempo y no logre llegar a una conclusión y por mucho que lo odie, tuve que pedir ayuda. Fueron dos horas y no supe que decir ni a donde mirar.

Varios minutos mas y encontré fuerzas para levantarme y dirigirme a ti. Fueron veintitrés pasos con piernas temblorosas y cada uno de ellos me llenaba mas de miedo y nervios, pero tambien de fuerza.

Por fin llegue y me dije a mi misma que no podía salir nada de esto y que de verdad, me alegraría verte.

Pero ya lo sabes…

No estabas.

domingo, 6 de junio de 2010

★ Ataque de ansiedad ★

Esta madrugada desperté gracias a un mal sueño… Empece a respirar agitadamente y las lagrimas corrían por mi rostro. Apreté mi cabeza con rabia y frustración, mientras repetía unas palabras que realmente no quería decir. Llore como una niña pequeña que no puede terminar de explicar que es lo que esta pasando pues simplemente no lo entiende.

Me acurruque y voltee en mi estupidamente grande cama. Imaginando que era una manera de darle la espalda al problema e intentar volver a dormir. Pensando absurdamente que así los golpes directos caerían sobre mi espalda y no sobre mi rostro. Pensé que quizás con encogerme pasaría desapercibida, así mis miedos y temores se irían por no encontrarme. Obviamente falle.

Negativas y maldiciones seguían saliendo de mis labios cada vez mas rápido mientras en mi cabeza todo lo que oía eran preguntas: “POR QUE?!” “COMO?!” “CUANDO ME EQUIVOQUE?!”

Y una voz masculina me respondió con frases que no me atrevo a intentar recordar.

Pareció que hablaba por siglos mientras yo me ahogaba, literalmente. Y cuando termino de hablar, todo paro.

La ultima frase que me dijo fue: “No te dejare ir así de fácil.”

★ Comeme Por Adimar Castillo. ★

-Te estás volviendo más grande- me decía la gente en la calle. Al principio me sentí feliz de poder alcanzar las cosas más altas de la alacena, pero luego, cuando ya no podía entrar por la puerta y la ropa y los zapatos ya no me quedaban, desee con todas mis fuerzas que todo aquello parara.
Sin embargo ni doctores, ni brujos podían evitar que yo siguiera creciendo. Fue entonces cuando superé la altura del techo y ya no pude permanecer en mi casa. Horas después, ya no podía permanecer ni siquiera en la ciudad, pues los autos eran como tortugas a mi alrededor, que sonaban sus cornetas gritándome que no estorbara, los edificios, eran como inmóviles arbustos de concreto y las personas eran hormiguillas aterrorizadas y molestas de que algo como yo interrumpiera tan abruptamente su rutina en la ciudad.
Me fui aunque no faltaba mucho para que me pidieran que me fuera, pues ya era obvio que no podía ser parte de la ciudad y quería irme antes de que el miedo que proporcionaban las noticias sobre la “Chica gigante” se convirtiera en odio.

No había manera en que pudiera sentirme más sola, todos me temían, me odiaban o me ignoraban y no dejaba de preguntarme mientras me enjuagaba las lágrimas por qué y cómo era que había crecido tanto que ni siquiera podía controlarme a mí misma.
Era la misma de siempre, pero mil veces más grande, incapaz de encajar en algún lado, sin poder acercarme a un amigo de verdad sin aplastarlo.
No había nada más que una gigante yo que no dejaba de sentirse pequeña, inútil e inapropiada por dentro. Era demasiado y al mismo tiempo muy poco para todos aquellos que me rodeaban, pertenecía ahora a un mundo solitario compuesto únicamente por mí, acunándome con ruidos lejanos de un universo capaz de abarcar todo excepto a mí.

Me senté en una playa vacía, preguntándome si el mar, que una vez me había parecido tan extenso seria ahora capaz de cubrirme las rodillas.
-¡Hey chica gigante!- pareció llamarme una vocecilla. Miré a mí alrededor y lo vi sonriéndome, con sus ojillos café puestos en mí.
-Hola- le saludé sabiendo que tarde o temprano huiría aterrorizado.
-¿Puedo estar contigo por un rato?- me preguntó acercándose a mí dando grandes pasos.
-Nadie quiere estar conmigo- le respondí con una sonrisa melancólica- Soy un completo desastre, por eso debo estar sola-
-Eso está bien- respondió él con tranquilidad- Yo también soy un desastre- él se colocó a mi lado y yo extendí mi mano en el suelo con mucho cuidado de no aplastarlo, él escaló mis dedos y se paró en la palma de mi mano, yo lo acerqué a mí para verlo más de cerca.
-¿Estás seguro de querer hacer esto?- le pregunté mirando sus ojos café a través de sus lentes –Soy demasiado grande para ti, ¿No temes a que te aplaste con uno de mis dedos?-
-Somos del mismo tamaño por dentro- respondió él tranquilizándome con su sonrisa- Yo sé que tú no me lastimarías-
Le sonreí mientras que el día llegaba a su fin y me acosté en la arena acunándolo a él entre mis dedos para que pudiera dormir cómodo.
-Quizás algún día yo pueda alcanzarte- me dijo mientras se quedaba dormido.
-Quizás- le respondí en un susurro para no interrumpir su sopor.
-O quizás algún día tu vuelvas a tu tamaño normal-
-Ojala- le respondí cerrando mis ojos bajo las estrellas.

Al día siguiente abrí los ojos y vi que él ya no estaba en mis manos.
-¡No!- dije con lágrimas invadiendo mis ojos, buscándolo con desesperación entre mis dedos, deseando no hallarlo aplastado por mis manos.
-Aquí estoy- dijo él. Me di la vuelta y vi que él estaba detrás de mí, sonriéndome. Nuestros rostros estaban a la par, él y yo éramos del mismo tamaño. Llena de felicidad me pregunte si él habría crecido o si yo había regresado a mi tamaño normal… Pero al ver de nuevo su sonrisa supe que no importaba.

Nota: Adaptacion a Bebeme